martes, 16 de septiembre de 2008

UPDATE 2 Part 1


Lo prometido es deuda aquí va una de las historias que les debía:

LA FIESTA


El sábado 23 de Agosto fue el último día que Carlos paso en la casa antes de volver a internarse el domingo a las 2pm.
Por la tarde fue a que le hicieran su tan ansiado masaje relajante y volvió como debía ser, muyyyyy relajado, en casa estaba mi hermana de visita (como siempre) y mi amiga Natalia me había invitado a una fiesta que se haría esa noche.

Mom ya nos había advertido a Omar y a mi que no invitáramos a Carlos a ningún lugar que implicara fiesta por que habría mucha gente, cigarro y alcohol, pero la desobediente de mi pensó: “Carlos tiene 28 años!!! El puede decidir si quiere ir o no a una fiesta” así es que lo invité.
Al principio me dio un no rotundo pero con un poco de chantaje emocional lo convencimos diciéndole: Si tu no vas Omar no va y por ende nosotras tampoco, si Montse no va Naty tampoco por que no se quiere encontrar sola con su ex en la fiesta y como es típico de el nos mando por un tubo je je pero al final decidió ir aunque al final al que no pudimos convencer ni con chantaje emocional fue a Omar.

El revuelo y conflicto que se generó con Mom fue apocalíptico gritos, molestia un par de groserías y mucho enojo, Carlos terminó encerrado en su cuarto, Mom en la sala sin hablarle a nadie (odiándome por supuesto, por que yo fui la alborotadora). Para hacer el caso más divertido Omar traía también asuntos sin concluir en la cabeza y estaba algo triste y muy distante, Ximena y yo paradas en medio sin saber que hacer.

Para no hacer el cuento largo, Carlos para probar su punto y poner a su mamá con los nervios de punta decidió ir, provocador canijo! Pero bueno.

La fiesta estuvo normal nada fuera de lo común y tal vez un poco aburrida pero el grupo de personas que estábamos reunidas hicimos muy buena química y fue de las mejores noches de mi vida, posiblemente por que hoy lo veo como la última fiesta que compartí con el.

Carlos empezó a beber cerveza y a mitad de la noche a fumar! Vaya susto que me lleve! Y ya estaba a punto de ir a regañarlo como una “mini mom” a quitarle el cigarro y el alcohol de la boca, “muchachito que no sabes lo que estas haciendo? Te va a hacer daño!” pero lo deje, pensé las cosas con un poco de perspectiva y me di cuenta de que Carlos mejor que su mamá o cualquiera de nosotros sabía las consecuencias de sus actos y que es lo que podía y no podía hacer así es que lo deje soltarse y hacer lo que se le diera su gana.

Lo cual concluyó en nosotros 3 (Ximena, Carlos y yo) regresando a casa a las 6 o 7 de la mañana bien borrachos, llegamos a despertar a Omar bailándole frente a la cama y nos quedamos dormidos los tres encimados en el.
Al día siguiente los tres traíamos una complicidad de niñas de secundaria riéndonos de las travesurillas que hicimos en la fiesta, de lo mal que nos portamos al haber ido y retar la autoridad de Mom llegando hasta las 7am borrachos, burlándonos de Omar por amargado, en fin fue muy divertido.

La culpa llegó después cuando el Domingo le dieron la noticia a Carlos de que su tratamiento no había servido de mucho y habría que empezar otra vez desde la etapa uno, sentí que fue mi culpa por haberlo dejado hacer todo lo malo que hizo, Mom no me hablaba y Carlos se sentía mal.
Después de una semana Mom se reconcilió conmigo aunque pienso que nuestra relación quedó un poco agrietada después de este evento, además a partir de esos días ella dejó de ir a la casa por lo delicado que estuvo Carlos así es que tampoco tuvimos chance ni tiempo de sanear la relación.

Y hoy que el ya no esta no me arrepiento de nada, al contrario me siento feliz y satisfecha de haber llevado a Carlos a su última peda y aun más feliz de saber que se la pasó muy bien, que por lo menos por un par de horas se olvidó de lo que tenía y lo que le esperaba, además pienso que el ya sentía en su corazón la amenaza de lo que estaba por venir y decidió aprovecharse de todas las oportunidades que tuviera para disfrutar sus días al máximo y lo hizo, así es que hoy con el tema de la fiesta no hay arrepentimiento alguno y es un recuerdo feliz para mi, lleno de satisfacción.